Máquina de limpieza industrial actual para talleres

Los talleres es uno de los lugares en los que, probablemente, tendrán que arrancar la grasa más incrustada. En la mayoría de los casos las opciones habituales no funcionan: necesitamos de líquidos especiales así como de técnicas que realmente nos vayan a asegurar que la pieza se va a quedar como nueva.
Pero no solo eso, también es muy importante que, en el caso de estar tratando con piezas que puedan ser delicadas, realmente nos vayan a asegurar que la estructura se va a quedar intacta sin llegar a deteriorarse.

En muchos talleres utilizan la técnica del agua a presión para limpiar algunas piezas. Es bastante efectiva siempre y cuando presenten una estructura férrea. Sin embargo, en el caso de que sea delicada, jamás deberíamos de utilizarla.
Hace algunos años apareció en el mercado una nueva máquina de limpieza industrial conocida como ultrasonidos.

Es un sistema mucho más potente y funcional que cada día es utilizado por más empresas del mercado. Si quieres saber un poco sobre cómo funciona este método tan innovador, puedes encontrar toda la información relacionada en las siguientes líneas.

¿Cómo funciona una máquina de limpieza industrial por ultrasonidos?

– Elección de la máquina adecuada

En este aspecto nos tenemos que basar en la capacidad de la cubeta, en las dimensiones, en la energía que consume, en si se puede regular la frecuencia de la vibración o no…

Por supuesto, también nos tendremos que basar en el precio. Lo mejor que podemos hacer es ir con un presupuesto en la cabeza e intentar no salirnos de este. Después ya decidiremos si queremos gastar un poco más y acceder a una máquina mejor o si no nos merece la pena y nos quedamos con una más económica.

– Puesta en marcha

Cogemos un líquido limpiador que tenga detergente (generalmente no va a bastar con agua) y lo rellenamos hasta alcanzar un nivel inferior al máximo.

Introducimos en la cubeta el objeto a limpiar y comprobamos que flota con soltura sin llegar a tener contacto con las paredes. Activamos la cubeta, seleccionamos la frecuencia que queremos y dejamos que actúe hasta terminar.

Si lo hemos hecho de forma correcta, al abrir la máquina la suciedad habrá desaparecido y la pieza habrá quedado como nueva. Fácil y rápido a la vez que ecológica.

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